La función de los antioxidantes en nuestro organismo
Un antioxidante es una molécula capaz de retardar o prevenir la oxidación de otras moléculas. La oxidación es una reacción química de transferencia de electrones de una sustancia a un agente oxidante. Las reacciones de oxidación pueden producir radicales libres (moléculas inestables con gran poder reactivo) que comienzan las reacciones en cadena y dañan las células. El papel de los antioxidantes es terminar con estas reacciones eliminando intermedios del radical libre e inhibiendo otras reacciones de oxidación oxidándose ellos mismos.
El estrés oxidativo
El estrés oxidativo es causado por un desequilibrio entre la producción de oxígeno reactivo y la capacidad del sistema biológico de detoxificar rápidamente los reactivos intermedios o reparar el daño resultante. En el ser humano, el estrés oxidativo está involucrado en muchas enfermedades, como la aterosclerosis (pérdida de la elasticidad de las arterias producida por problemas realcionados con la edad y con el colesterol), la enfermedad de Parkinson y la enfermedad de Alzheimer, así como también adquiere una mayor importancia en el envejecimiento.
Los antioxidantes
Existen dos tipos fundamentales de antioxidantes, las enzimas antioxidantes y aquellos que no son enzimas (como la vitamina A, E y C). Los antioxidantes enzimáticos convierten los radicales libres en productos no dañinos, mientras que los antioxidantes no-enzimáticos dejan de ser atacados por los radicales libres, por lo tanto evitan el daño en los tejidos.
Con el paso del tiempo y con la edad, nuestro sistema de defensa de antioxidantes disminuye, y el daño de los radicales libres incrementa, lo que deriva en problemas como el daño muscular y las inflamaciones. Además, se ha descubierto que las mitocondrias expuestas al estrés oxidativo lineran unas enzimas que descomponen las proteínas musculares y desencadenan en la propia muerte de las células musculares (apóptosis). Por este motivo, cuanto mayor sea el daño y la disfunción de las mitocondrias, mayor es el riesgo a dañar el tejido muscular, lo que explica que las personas a partir de los 60 años pierdan la fibra muscular tan rápidamente, puesto que la habilidad de las fibras musculares para producir ATP también disminuye considerablemente.
Combatir el estrés oxidativo
Numerosos estudios han comprobado que la única forma eficaz de combatir el estrés oxidativo es hacerlo con los apropiados antioxidantes dietéticos y con suplementación. Sin embargo, hay que destacar que estos estudios también demuestran que un solo antioxidante no es suficiente para combatir este problema, sino que hay que combinar múltiples antioxidantes para obtener resultados positivos. Por ejemplo, la vitamina C por sí sola no logró combatir el problema de estrés oxidativo, sin embargo al combinarla con la vitamina E sí que se obtuvieron resultados positivos.
Alimentos ricos en antioxidantes
Alimentos como las judías, alcahofas, patatas rojas, arándanos, moras, granadas, nueces, avellanas, clavo, canela, orégano... tienen una gran función antioxidante. El té verde también es muy recomendable.
Para los atletas mayores se recomeinda complementar su dieta con proteínas de suero, puesto que estimulan la síntesis de la proteína mejor que otras debido a su contenido en leucina, y porque además es un cursor de glutatión, lo que significa que impulsa los antioxidantes. Además, es recomendable suplementar esta dieta con un multivitamínico y un multimineral para conseguir aportarle a tu organismo el cobre, hierro, manganeso, selenio y zinc que necesita para la función antioxidante de las enzimas.
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